sábado, 30 de enero de 2010

COMPETITIVIDAD


¿Qué implica ser competitivo? ¿Acaso no implica superar a otros, seguir adelante y dejarlos en el
camino? Yo entiendo el ser competitivo como la antítesis de la fraternidad, de la solidaridad, ser
competitivo es la antítesis del amor.

Hoy mi hijo José Pablo, asistió a su primer día de clases y estuve escudriñándo en mi compendio
de "sermoncitos", algo para darle; algo que no se le olvidara fácilmente. Tiene diez años, pero percibo
como que definitivamente va a ser un adolescente prematuro, sin embargo como papá lo sigo viendo
como un bebé...si ya sos padre o mádre, sé que me comprendés...

Después de pensar un rato le dije que no se olvidara que cada instante es único, por lo tanto los aciertos
y errores cometidos no tienen porqué afectar el presente más que para aprender de ellos (me gusta la
frase"porqué seguir cometiendo los mismos errores habiendo tántos errores nuevos por cometer...") y
que al único a quien debe superar es a sí mismo...que no es ni más ni menos que nadie, por lo que lo
peor que puede hacer es juzgarse tomando como punto de referencia a otros, alabé sus virtudes y le
recordé que es un niño inteligente, cretivo y noble.

Luego, para mi adentro me pensé que me quedé corto...recordando las palabras del Maestro..."aquel
de ustedes que quiera ser el más grande en el Reino de Dios deber hacerse el más pequeño entre sus
hermanos". ¿En dónde cabe acá la competitividad?

Definitivamente nuestra cultura occidental, predominantemente cristiana, está cimentada en una grave
disyutiva...pues los conceptos de globalización, competitividad, etcétera no se perciben por ningún lado
en las tradiciones cristianas primitivas...hago esta aclaración porque en la llamada teología de la
prosperidad se han forzado los conceptos hasta que sus adeptos los perciban en la ecuación:

PROSPERIDAD MATERIAL = BENDICIÓN DE DIOS

Si esto fuera así entre los humanos más bendecidos estarían los astros de la farándula, adictos a los
antidepresivos que se acojen cíclicamente a centros de desintoxicación, los póliticos corruptos que, una
vez salen del poder se exilian en algún paraíso fiscal a escribir sus memorias o los capos y mafiosos
que gastan sus fortunas en procurarse seguridad, en retorcer las leyes y en comprar voluntades.

Si de eso se trata la competitividad...hijito mío no seas competitivo, por el contrario sé féliz, sé fraterno,
sé solidario y tomá en serio lo que te dije en son de broma: disfrutá y dejá que los demás te disfruten.

Con todo amor.

Tu papá.

jueves, 3 de diciembre de 2009

VUELTA A MACONDO

Doce años pasaron y ahora, en retrospectiva me parece que no han pasado aún. Todavía me falta por vivir, espero.

Durante mis años de negociante en eso de los periódicos, estuve como ajeno a una parte de mí que siempre consideré sagrada: la literatura, la música y un anhelo de encontrar en ellos un escape lúdico que guardo en mí como un pedacito vivo de mi niñez. Esa parte de mi, que en los trajines de la diaria lucha por tener un mejor status, un mejor “nivel de vida” fui olvidando y cambiando por una sinfonía indolente y monótona de angustias cotidianas, da de nuevo señales de vida y lanza un hondo grito de esperanza…¡Macondooooooo!

De a poco he ido acudiendo al llamado del dharma y he comenzado mi camino de vuelta a Macondo…el lugar imaginario donde García Márquez nos llevó a perdernos en el laberinto genealógico de los Buendía, donde Remedios La Bella remontó al almendro y alcanzó a tocar las estrellas y donde el fantasma de Melquíades ronda eternamente dictando versos proféticos en sánscrito a quien esté tan loco para verlo en la penumbra de su cuarto y para ponerle atención.

Mi vuelta a Macondo me emociona y lo estoy celebrando con la relectura de “Cien años de Soledad” y reinscribiéndome en la universidad con la intención de terminar mi carrera de informática y administración de negocios (que nada que ver con literatura y música) y que me sirve para enfatizar que puedo aspirar a ser multifacético.

Vuelvo a Macondo porque siempre se me ha figurado como ese lugar utópico donde se acude en los corredores oscuros de la conciencia, cuando el alma pide a gritos un respiro de aire nuevo y un sorbo refrescante de cara a un Caribe tórrido y caliente; un inframundo latinoamericano mío y de todos.

¡Ah…Macondo! Hasta tu nombre me resuena en el vacío como el silencio y soledad que tanto buscan los espíritus atormentados, los cansados de vagar por la jungla de asfalto y los egos empeñados vanamente en aparentar éxito y felicidad, sin entender que están a la vuelta de la esquina esperando junto a dos íntimos amigos: aceptación y desapego.

Macondo se me figura un centro de energía cósmica. Algo así como el Portal del Señor de Asturias, la dulce anatomía de la Gala de Dalí, la cumbre helada del Kotopaxi, el sihguán entrada a Xibalbá o la Vieja Habana de Fidel y los frutos de su revolución.

Macondo…ese lugar a donde vuelvo de vez en vez y ahora, poco a poco voy asumiendo como mi origen y destino, para ir comenzando a cerrar el semicírculo de esta vida y comenzar otra…en otro sentido, en el sentido de una implosión cada vez más dentro de mi mismo, adentro, adentro sucesivamente al infinito y desde allá pensar: ¡Gracias Gabo!

viernes, 31 de julio de 2009

¡QUÉ VERGÜENZA CENTROAMÉRICA!


El comisario del condado de Cochise recuperó el cadáver de un guatemalteco, de 22 años, Identificado como Rogelio Antonio Rodas, a inmediaciones del distrito de Sierra Vista. El migrante murió tras una caminata de seis días por el desierto, sin agua ni comida, en un intento por ingresar ilegalmente a Estados Unidos según indica hoy el diario Arizona Daily Star, en su página de Internet.

El párrafo anterior lo he tomado de la edición del viernes 31 de julio de 2009, del diario Prensa Libre en su versión electrónica. Siempre he pensado que los inmigrantes centroaméricanos son una de nuestras mayores vergüenzas como región...pero no me malentiendan, considero completamente encomiable el esfuerzo de los millones de centroaméricanos que, buscando mejores condiciones económicas para sus familias han debido salir de nuestros paises e ir a verder su fuerza de trabajo en otras latitudes, específicamente Estados Unidos.

Son una de nuestras mayores vergüenzas porque siendo paises con un tremendo potecial de riqueza, entendida esta como la transformación mediante la inversión de capital y fuerza de trabajo, de dichos recursos en satisfactores puestos al servicio de la humanidad; lo mejor de nuestro capital humano, la juventud, tiene que salir y dejar a los suyos por falta de oportunidades de trabajo.

Qué tan dificil es para nuestro políticos entender que gracias a su sacrosanta intervención en la economía, terminan perjudicando a los que dicen querer ayudar. Tengo muchos amigos y familiares que han optado por emigrar y así mi familia como casi todas las familias de mi paìs, Guatemala, están rotas...rotas por una distancia que duele, por el inexorable tiempo que pasa y no perdona y en muchos casos por el olvido que termina por romper los débiles lazos que unen a los de acá con los de allá.

Los izquierdistoides pregonan y han vuelto un slogan aquello de "Guatemala, nunca más", refiriendose a la represión desatada a raíz de la guerra civil, ahora yo digo "Guatemala, ¿hasta cuando?", hasta cuando vamos a seguir teniendo como principal producto de exportación los talentos, capacidades y fuerzas de nuestra gente, hasta cuando sufriremos las consecuencias de la desintegración familiar que nos conduce directamente a la debacle social y en no mucho tiempo a un estado fallido.

¡Qué vergüenza Guatemala!
¡Qué vergüenza Centromérica!


viernes, 10 de julio de 2009

EXITO

Acaso habrá algún otro denominador común, algo que nos defina a todos los seres humanos, un concepto que atraiga y aglutine las intenciones de todos como lo es el éxito...yo creo que no.

El éxito ha sido desde siempre tema de muchos libros, películas, conferencias, seminarios, y un largo etcétera. Tanto ha sido así que incluso el libro de los libros, la Biblia aborda el tema en muchos de sus pasajes por ejemplo: 3 Juan 2 "Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma". Filipenses 4:19 "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús".

Desde esta primigenia definición bíblica, pasando por Og Mandino, Norman Vincent Peale, Sig Siglar, Napoleón Hill y muchos otros clásicos de la literatura de autoconocimiento y superación personal el tema del éxito se ha desarrollado una y otro vez en diferentes matices y concepciones.

Bien, todo esto lo asumo como una justificación para también, a mi manera, entrarle al tema. Lo primero que me gustaría expresar es el la definición de éxito no ha sido escrita aún, al menos no la que cada uno de quienes leen esto, se crea que es de debe ser el éxito, ya que es un concepto dinámico que va surgiendo de un autodescubrimiento y va de la mano con lo que cada un@ quiera de la vida.

Es un concepto que evoluciona en forma directamente proporcional a la evolución de la conciencia del ser y que, se va perfeccionando de a poco hasta alcanzar una plenitud. Entre tanto yo estoy elaborando mi propio concepto y te invito amig@ a que tú empieces a elaborar el tuyo.

El mío dice algo así: Éxito es disfrutar de paz espiritual y mental; salud física y emocional y prosperidad material, mediante satisfactores obtenidos en actividades que me procuren felicidad y autorealización.

En otras palabras, hacer lo que amo y que me paguen por eso...y que lo me paguen exceda mis necesidades... y que por tanto pueda compartir y compartime con las necesidades de mi prójimo ¡que más se le puede pedir a la vida!

Bien, para mí eso es éxito, pero lograr una definición es tan solo el primer paso. El cómo materializar esa definición en nuestra vida,son otros veinte pesos...perdón otra entrada.

domingo, 5 de julio de 2009

¿EL ÉXITO DE MICHAEL JACKSON?


Disculpen, como dice Jorge Palmieri, los cuatro gatos que leen mis elucubraciones, soy un desempleado muy ocupado...jajajajaja no he encontrado tiempo en la última semana para sentarme y escribir algo sobre la muerte del malogrado "Rey del Pop".

Han corrido ríos de tinta sobre dicho tema y yo, que en mis tiempos de adolescente desenfrenado era admirador de Jackson me doy cuenta que de dicha admiración ha quedado lo mismo que de dicho desenfreno...nada.

Lo que más me ha llamado la atención es el hecho de que los medios recalquen tanto el tema del "éxito de Michael Jacson" y me digo: ¿éxito? ¿cuál éxito? si yo reconozco el éxito como el "incremento exponencial del estado de felicidad" el finado fue entonces un ser totalmente desdichado y una antítesis de lo que yo considero éxito.

Amasar una fortuna que nunca podrás disfrutar solo para ir degradando tu organismo y mente en un vorágine de autonegación; vivir confinado para el mundo como un ser cuasi humano sin llegar a serlo plenamente; para al final morir a una mediana edad cronológica pero seguramente una edad metabólica mucho mayor, disculpen amig@s, eso podrá ser muchas cosas...menos éxito.

Si en algo fue exitoso Jackson fue en demostrarle al mundo una vez más que fama, dinero, grandes logros materiales no son sinónimo de éxito si no van acompañadas de un sentimiento de autoaceptación, autoestima, felicidad de dar y compartir con el mundo los talentos que Dios te ha confiado y como siempre la Biblia en pocas palabras dice tanto..."tengan como si no tuvieran".

En una próxima entrada escribiré más sobre el tema del éxito y compartiré mi definición personal de éxito, definición que cada un@ debiera elaborar previo a acometer su propia búsqueda, entre tanto que bueno es volver a oír las rolas de los ochenta e intentar hacer aunque torpemente los famosos pasos de Micheal Jackson que antes me salían tan bien.

jueves, 25 de junio de 2009

DIA DEL MAESTRO

"Ser maestro es llevar en las manos, una antorcha de luz encendida..." este fragmento inicial del Himno al Maestro no puede menos que llamarnos a la reflexión sobre el papel trascendental que el proceso educativo sistematizado juega en la vida individual y social.

Educación implica "extraer" lo mejor del individuo y ponerlo al servicio de la humanidad, nótese que el hecho de extraer implica que hay algo dentro de cada uno, algo que nos ha sido dado y que es, en sí mismo, un potencial ilimitado.

He allí el verdadero papel del educador: hacer que el individuo muestre al mundo su mejor fasceta, que cada uno haga de su vida cotidiana su mejor obra de arte y que, desde sus cualidades innatas, vayan surgiendo las mejores combinaciones para hacer de este mundo, de la sociedad y la comunidad un mejor lugar.

Lo anterior me remite a una anécdota acerca del gran Miguel Ángel cuando le preguntaron como hacía para producir esculturas tan maravillosas, el constestó: "no he producido nada, la escultura siempre ha estado allí, yo sólo he quitado el exedente".

Vaya, viéndolo así, el educador (maestro, padre de familia, sacerdote, medio de comunición, etc.) tiene un papel de facilitador del autodescubrimiento, de el reconocimiento de mis propias fortalezas y debilidades, y de allí en más su trabajo no sólo será más fructífero sino más significativo para el futuro a largo plazo. Lo cual pasa indefectiblemente por un proceso en el cual, el propio educador se autodescubra y reconozca el sí mismo un sujeto educativo y retroalimente indefinidamente este proceso hasta alcanzar la plenitud del ser, ¿algo ideal? sí pero necesario para lo que demandan nuestros tiempos.

jueves, 11 de junio de 2009

EL FANTASMA DEL EGO

Me llamó mucho la atención en días pasados una nota del mundo de la farándula. En ella se describe amargamente el sentimiento de frustración del famoso Paul Mckartney, diciendo que está cansado de ser "beatle". Pienso: Cuántos no estarían felices de pertenecer a un selectísimo grupo de personas que hacen dinero aún estando dormidas e incluso muertas...

Luego vinieron a mi mente una palabras que leí en el best seller "El Vendedor más Grande del Mundo": "no es necesario que te guste tu trabajo, hasta los reyes sueñan con otras ocupaciones..."y fue entoces cuando todo encajó y las piezas cayeron en su lugar. A veces nuestras máscaras son tan grandes y pesadas que nos hastían y nos dan ganas de tirarlo todo y salir corriendo por las calles como Dios nos puso en el mundo.

Volver a la inocencia y a la dulce irresponsabilidad del niño, entendiendo que realmente no soy nada de lo que la gente dice que soy: no soy mi nombre, no soy mi cuerpo, no soy mi mente, no soy mi patria, no soy nada y si, según los últimos descubrimientos de la física los espacios vacíos y la nada es lo más abundante del Universo entonces soy todo...y no estoy circunscrito a un espacio y un tiempo, soy un ser multidimensional y atemporal prisionero de circunstancias que resumo en una palabra pequeña: ego.

El ego es necesario pues nos permite tener un punto de referencia hacia el mundo exterior, sin embargo si el ego es nuestro único punto de referencia y perpetuamos su influencia en nuestra conciencia llegamos a sentirnos prisioneros de los que somos, y perdemos la libertad de no ser lo que somos ¿me explico?

Algo así como lo dijo un poeta: acá me encuenta a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro...¡Sí! más claro no puede estar, si alguien comprende mis circunstancias y mis motivos me obliga a seguir ese camino y no el contrario.

Cuando fui socialista tenía amigos socialistas, cantaba canciones de protesta, leía a Marx y a Gordon Childe, ahora tengo otro tipo de amistades y leo a Mises y a Hayek pero ¿que fue de mis amigos socialistas?

¿Eran amigos míos o de mi etiqueta?

Te comprendo Paul; la verdad a veces me harto de ser yo...